El Clínico San Carlos desarrolla un hidrogel que favorece la recuperación de mielina en ratones con esclerosis múltiple
La investigación se basa en el uso de células madre progenitoras de oligodendrocitos, las células responsables de generar mielina cuando maduran.
Investigadores del Laboratorio de Neurobiología y Terapias Avanzadas del Hospital Clínico San Carlos han desarrollado un hidrogel, biomaterial inteligente que funciona como vehículo de células en la terapia celular, para el tratamiento de enfermedades neurológicas caracterizadas por la pérdida de mielina como la esclerosis múltiple. La investigación, que ha sido capaz de restaurar la mielina en ratones, se basa en el uso de células madre progenitoras de oligodendrocitos, las células responsables de generar mielina cuando maduran.
La mielina, en este sentido, es una sustancia fundamental que recubre y protege las neuronas, garantizando el correcto funcionamiento del sistema nervioso al permitir que las señales nerviosas se transmitan entre sí. En enfermedades desmielinizantes, como la esclerosis múltiple, esta capa protectora está dañada, lo que provoca alteraciones neurológicas progresivas, dando lugar a síntomas como debilidad, entumecimiento o dificultades en la movilidad, la coordinación o la visión. Con el hidrogel se pretende potenciar la terapia celular y así ayudar al cerebro a generar mielina, ya que la remielinización es esencial para proteger a las neuronas y reparar la mielina dañada, que es la causante de enfermedades como la esclerosis múltiple.
Consigue niveles comparables a animales sanos y reduce la inflamación
Los investigadores han inducido modelos experimentales con esclerosis múltiple en ratones a los que se ha administrado el hidrogel con células generadoras de mielina y han observado “una recuperación significativa de la mielina a los 30 y 60 días, alcanzando niveles comparables a los de animales sanos”. También han detectado “una reducción de la inflamación cerebral y una mejoría en estudios realizados mediante resonancia magnética sin que hubiera formaciones tumorales, lo que apoya la seguridad del tratamiento”, explica Ulises Gómez Pinedo, el director del Laboratorio de Neurobiología y Terapias Avanzadas del Hospital Clínico San Carlos, e investigador del Instituto de Investigación Sanitaria San Carlos.
“La combinación de terapia celular, biomateriales inteligentes y administración intranasal representa una estrategia prometedora para el tratamiento de enfermedades neurológicas”
Uno de los hallazgos más relevantes de nuestra investigación es que las células se mantienen vivas en el interior del hidrogel durante al menos 72 horas y pueden suministrarse por vía intranasal llegando directamente al cerebro al superar la barrera hematoencefálica, el sistema natural de protección del cerebro, restaurando las zonas dañadas. Si se administrasen sin la protección que ofrece el hidrogel, muchas de ellas se perderían por el camino antes de llegar al sistema nervioso central. Mediante técnicas avanzadas de imagen, los investigadores han comprobado que “las células administradas han alcanzado la zona lesionada, permanecido en su entorno y se han integrado en el tejido”. Estos resultados preclínicos son novedosos y respaldan la preparación de futuros ensayos clínicos.
Podría ser aplicable a otras enfermedades como ictus, párkinson o alzhéimer
Aunque el trabajo se ha centrado en modelos de desmielinización similares a la esclerosis múltiple, esta estrategia podría aplicarse en un futuro para el tratamiento de otras enfermedades neurológicas como el ictus, la enfermedad de Parkinson, de Alzheimer o el glioblastoma, ya que “la combinación de terapia celular, biomateriales inteligentes y administración intranasal representa una estrategia prometedora para el tratamiento de enfermedades neurológicas y ofrece soluciones menos invasivas y potencialmente más eficaces para su tratamiento”, explica Gómez Pinedo.
El hidrogel desarrollado por los investigadores es termogelificante, es decir, líquido a temperatura ambiente y se convierte en gel al alcanzar los 37º centígrados. Es biodegradable, biocompatible y bioestable y no presenta toxicidad celular, lo que le permite su uso con fines terapéuticos de forma segura.